Objetivo

Tenemos un sueño que está en nuestra mente, cuando decidimos ir por él y accionar, se convierte en un objetivo.

Pasamos del estado presente al estado deseado y para ello utilizamos nuestros recursos internos, que nos permitirán desarrollar la estrategia adecuada para alcanzarlo.

En ocasiones son nuestras creencias limitantes las que nos impiden lograr el objetivo propuesto. Tienen que ver con la posibilidad, capacidad y merecimiento que pensamos tener con el objetivo planteado.

Debemos expresar y llevar al lenguaje estas creencias que nos limitan, así nos será más fácil identificarlas, examinarlas y cambiarlas por creencias potenciadoras.

Lo que nos impide alcanzar un objetivo está en nuestra mente, no en el mundo exterior. Somos nosotros los que creamos los obstáculos, ya que no los conocemos y cuando se presenten podremos utilizar nuestros recursos.

Para lograr un objetivo necesitamos creer:

- Que es posible. Cuando pensamos que algo es imposible, sin haberlo intentado, es que no sabemos como hacerlo.

- Que soy capaz de lograrlo. No fijemos límites ni excusas que nos detengan. Siempre vale intentarlo.

- Que merezco alcanzarlo. En este punto es importante trabajar nuestra autoestima para estar motivados. Cuando te propongas un objetivo piensa en la importancia de lograrlo como así también en el camino que recorrerás para llegar a él en un estado pleno de recursos.

“No basta con dar pasos que han de conducir un día a una meta, cada paso debe ser en sí mismos una meta, que al mismo tiempo nos hace avanzar”              Goethe.

Objetivo bien conformados

Positivo: Preguntarme que quiero en lugar de que no quiero. ¿Qué lograrás con ello?

Específico: ¿Dónde, Cuándo y Con Quién quiero ese objetivo?

Sensorializado: ¿Cómo me imagino con todos los sentidos alcanzándolo?

Ecológico: ¿Cuáles serán las consecuencias a un nivel más amplio?

¿Cómo se relaciona con el resto de mis objetivos?